Los edificios y la gran plaza del Lincoln Center
roban importancia a la impresionante calidad de sus ofertas culturales.
El complejo se erigió en los años 60 como parte
de un plan que pretendía establecer un único punto
de cita para los intelectuales de New York. Un elemento clave
en génesis del Lincoln Center fue la decisión de
la filarmónica de Nueva York (New York Philarmonic), enfrentada
a lo que parecía el inminente derribo del Carnegie Hall,
de buscar una sede propia.

El Philarmonic Hall fue concluido en 1962, cambiando
su nombre en 1973 a Avery Fisher Hall, en honor al hombre que
donó 10 millones de dólares para mejorar la calidad
de su acustica. Paralelamente, la Metropolitan Opera también
estaba a la búsqueda de nuevos locales. En la actualidad,
los diez pisos de la Metropolitan Opera House se elevan de forma
atrevida sobre la plaza y, a través de sus ventanales,
se pueden ver dos enormes murales de Marc Chagall. Lo que no se
ve desde el exterior son las lámparas de cristal del auditorio,
que son escondidas en el techo dorado antes de las representaciones.
El Vivian Beaumont Theater de Eero Saarinen es el edificio más
detacado desde el punto de vista aquitectónico, aunque
paradójicamente, sus ofertas culturales han recibido criticas
muy pobres. Al lado se encuentra la New York Public Library for
the Performing Arts, una biblioteca con más de 50,000 tomos
que tiene espacio para otras tres galerías que ofrecen
exposiciones temporales.
En la parte norte del complejo, la Juilliard School se precia
de haber tenido al violinista Itzhak Perlman y al actor William
Hurt entre sus alumnos. Junto a la escuela, el Alice Tully Hall
proporciona un escenario de gran acústica a la Lincoln
Center Chamber Music Society y a los conciertos gratuitos ofrecidos
por estudiantes los miércoles al mediodía.
Ultima revisión
artículo: Próxima actualización durante Febrero 2012
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