Restaurantes más limpios …. y sucios de Nueva York

Escrito por vivenuevayork. Archivado en Blog, Restaurantes

Desde julio de este año los neoyorquinos comemos más sano que nunca. Y no es porque estemos a dieta, consumamos más productos orgánicos o evitemos comer alimentos hipocalóricos. Todo se lo debemos a la nueva iniciativa del Departamento de Sanidad de la Ciudad de Nueva York.

Conocemos los restaurantes a los que vamos, su decoración, su ambiente, sus camareros, sus menús (si somos clientes habituales), pero ¿sabemos si sus cocinas cumplen las condiciones sanitarias mínimas requeridas por la Ley? Antes quizás no, ahora esta información está al alcance de cualquier persona que pase por la calle.

Nueva York cuenta con nada más y nada menos que 24.000 restaurantes que son inspeccionados sin previo aviso por Sanidad al menos una vez al año. Durante estas inspecciones se comprueba que cumplan con rigurosidad los siguientes requisitos: temperatura de la comida, tratamiento de los alimentos, higiene personal y control de insectos u otros animales.

En casos de infracción, estas se clasifican con una serie de puntos según su naturaleza y gravedad. Una vez examinados, los inspectores suman los puntos totales acumulados para determinar la letra que será finalmente asignada al restaurante, y que son básicamente tres:

  • Calidad A: de 0 a 13 puntos en infracciones sanitarias.
  • Calidad B: de 14 a 27 puntos en infracciones sanitarias.
  • Calidad C: 28 o más puntos en infracciones sanitarias.

Aquellos restaurantes que en su inspección inicial no reciben una A, no son calificados, sino que se les da la oportunidad de recibir una segunda inspección semanas más tarde, para poder mejorar sus condiciones sanitarias. Es durante esta segunda inspección cuando se le asigna la calificación final de A, B o C. Si durante esta segunda inspección el restaurante sigue teniendo 28 o más puntos (letra C) seguirá recibiendo inspecciones periódicas cada 30 días hasta que finalmente obtengan menos de 28 puntos o serán cerrados.

Pero esto no es todo, ya que la calificación no se queda en casa, sino que los restaurantes están obligados a exhibir sus letras de calidad obtenidas durante la inspección en lugares que puedan ser vistos por todo el mundo, bajo pena de graves multas por su incumplimiento. Aquellos pendientes de calificación deberán exhibir una tarjeta que informe de ello (Grade Pending). Y todos aquellos cuyas condiciones de higiene supongan un peligro para el consumidor serán cerrados de inmediato.

Como ya podréis imaginaros, esta nueva iniciativa ha recibido el apoyo de la gran mayoría de los neoyorquinos que, a partir de ahora, tendremos razones adicionales que nos ayudarán a elegir dónde comer. Aún nos queda por ver si la gente confundirá la asignación de las letras de Sanidad por la calidad de la comida en términos de si se come bien o no en un restaurante, y si esto acarreará en el futuro que los restaurantes que tengan una A incrementen sus precios. No creemos que suceda, pero habrá que esperar a ver qué pasa.

Os sorprenderá saber que restaurantes tan famosos como Pastis obtuvieron en 2009 nada menos que 29 puntos, es decir, la letra de calidad más baja. Sucesivas inspecciones lo han situado en 12 puntos…rozando la B. Balthazar obtuvo 26 puntos en 2008. Actualmente se encuentra en 7 con la letra A. Casos más sorprendentes aún son el popular restaurante La Esquina, cerrado por el Departamento de Sanidad en agosto de 2010 por obtener 64 puntos con varias infracciones críticas graves. Afortunadamente para los que nos encanta la comida mejicana, vuelve a estar abierto con 6 puntos.

Si estáis interesados en consultar el informe completo de la inspección de algún restaurante en concreto, podréis acceder a él en la web del Departamento de Sanidad de Nueva York con tan solo introducir su nombre, y tendréis acceso a toda la información: fecha de la última inspección, calificaciones de inspecciones anteriores, calificación actual e infracciones cometidas.

La salud es un tema que nos afecta a todos. Como ya hemos visto con los ejemplos anteriores, los consumidores no podemos confiar plenamente en el buen nombre de un restaurante conocido. Ahora tenemos buenas razones de peso para elegir dónde comer y qué comemos. Los trapos sucios han dejado de lavarse en casa para estar colgados en la calle, a la vista de todos. 

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