Puente de Brooklyn

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Acceso peatones en Manhattan: junto a City Hall Park en la esquina de Center Street y Park Row. Acceso peatones en Brooklyn: esquina de Adams St. y Tillary St. o en Prospect St. entre Cadman Plaza East y West.

El Puente de Brooklyn es uno de los monumentos más amados de la ciudad, a pesar de tener una oscura historia de infortunio y fatalidad. Sin embargo, su belleza y magnetismo son tan grandes que, a diario, miles de personas se acercan a conocer en persona a este gigante de granito y acero que todos hemos visto infinidad de veces en películas, postales y fotografías. Cruzar el puente, bien andando o en bicicleta, es una de las cosas que prácticamente todos los visitantes tienen apuntada en su agenda. Si no has cruzado el puente de Brooklyn, no has estado en Nueva York.

Con una longitud de 1.825 metros (5.989 pies) a través del East River uniendo Brooklyn y Manhattan, Brooklyn Bridge se eleva a una altura de 41 m. sobre el agua, y a su finalización fue el puente colgante más largo del mundo y el primero en usar cables gigantes de acero.

Su construcción se encargó al ingeniero de origen alemán John A. Roebling, y no estuvo exenta de problemas. Con un coste de $15 millones, tardó 13 años en terminarse (1870 – 1883), y en ella participaron al menos 4.000 trabajadores de los cuales muchos murieron debido al síndrome de descompresión o enfermedad del buzo, un trastorno causado por la aparición de burbujas de nitrógeno en la sangre que bloquean los vasos sanguíneos debido a la descompresión brusca que tiene lugar entre la profundidad y la superficie, efecto desconocido en la época por ser este tipo de construcción de grandes magnitudes muy novedosa.

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Roebling, que ya era conocido en el país por ser pionero en la fabricación y produción de cables de acero para uso industrial, había construido puentes colgantes más pequeños como el de Cincinnati, Ohio, sobre el río Niágara y el de Pittsburgh sobre el río Allegheny, que le hicieron merecedor de una reputación sin precedentes y sirvieron de prototipos para el diseño final del puente de Brooklyn. Un diseño que el ingeniero nunca llegó a ver hecho realidad, pues durante los inicios de la construcción, Roebling sufrió un accidente  mientras inspeccionaba el terreno, a causa del cual tuvieron que amputarle el pie al ser empujado por un transbordador hacia unos pilones. Dos semanas más tarde murió de tétanos sin ver comenzar su ansiado puente. Su hijo Washington, que también era ingeniero y le ayudaba en el proyecto, continuó con los planes de su padre. Sin embargo, este también se vio afectado más tarde por la enfermedad del buzo, que le obligó a quedarse en casa durante años aquejado de parálisis, de forma que su mujer, Emily Warren Roebling, tuvo que tomar las riendas del proyecto guiada por las instrucciones que recibía de su marido, quien observaba el progreso de las obras desde su casa en Brooklyn Heights por unos prismáticos. En el puente encontraréis una placa conmemorativa a su labor.

El día de su inauguración un total de 1.800 vehículos y 150.300 personas cruzaron el puente. Una semana más tarde, un rumor de que el puente estaba derrumbándose originó una estampida en la que fallecieron doce personas.

Hasta casi 70 años después de que el puente fuese acabado no se realizaron las primeras pruebas aerodinámicas en túneles de viento sobre nuevas construcciones. De hecho, la falta de este tipo de estudios fue lo que ocasionó el derrumbamiento del puente de Tacoma en 1940. Afortunadamente, Roebling acabó construyendo una estructura seis veces más fuerte de lo que se necesitaba, y gracias a esto el puente de Brooklyn todavía está operativo cuando muchos otros construidos en la misma época se han derrumbado o han sido reemplazados.

El 24 de Marzo de 1983 el puente fue declarado Monumento Histórico Nacional de la Ingenieria.

Tiempo atrás por el puente circulaban coches de caballos y tranvías. Hoy en día cuenta con 6 carriles para automóviles, una vía de metro y un nivel superior con carriles para peatones y bicicletas.

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Comentarios (1)

  • Esther

    |

    Se habla que es el primer puente “colgante más largo”, hasta un 50 % mas largo de los que existían hasta ese momento.

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