Mitos y leyendas de Nueva York

Escrito por vivenuevayork. Archivado en Blog, Curiosidades

Nueva York ha estado unida a una serie de mitos que ha perdurado durante muchas generaciones. Aun hoy, muchos neoyorquinos se jactan del hecho de que muchos turistas sigan preguntándoles si es verdad que en la red de alcantarillado de la ciudad hay cocodrilos. Esta es quizá la leyenda urbana más conocida de Gotham, pero hay otras tan antiguas y populares como esta. Haremos un repaso por cada una de ellas:


1. Cocodrilos en la red de alcantarillas.

La más conocida de las leyendas urbanas de Nueva York tiene su origen en un artículo publicado en 1935 por el periódico The New York Times, en el que se hablaba de unos adolescentes que habían encontrado un cocodrilo en un pozo de Harlem. Tras sacarlo con cuerdas, el animal intentó atacarles, y terminó molido a palos. Aunque nunca se supo realmente su origen (se cree que escapó de un barco con destino a los Everglades), la historia dio lugar a esta leyenda que aun hoy muchos turistas se creen, a pesar de que se ha demostrado que no es posible que los cocodrilos puedan vivir en las frías aguas de Nueva York.

2. Si tiras un centavo desde el observatorio del Empire State, matará a alguien.

Hubo incluso un programa de televisión que en 2003 puso a prueba el mito. El resultado fue claro: un centavo pesa tan poco que es imposible que se convierta en un arma letal.

3. Patinadoras fantasmas en Central Park.

Si os encontráis los fantasmas de dos mujeres patinando alegremente en el Wollman Rink de Central Park vestidas con indumentaria de la época victoriana, haced las oportunas presentaciones. Se trata de Rosetta y Jane Van der Voort, dos hermanas que vivían en Manhattan y patinadoras asiduas del parque que murieron en 1880. Teniendo en cuenta que la actual pista de patinaje abrió en 1951, suponemos que las hermanas decidieron trasladarse tras cerrarse la pista del lago, usado hasta entonces para patinar en los inviernos.

4. Los neoyorquinos son antipáticos y bruscos.

Si habéis tenido la suerte de estar por aquí de vacaciones, habréis podido comprobar en persona que no es verdad. Al contrario, los neoyorquinos somos bastante amables con los turistas, y echamos unas mano siempre que encontramos a un despistado mirando un mapa. Es con los demás neoyorquinos con quienes no somos tan amables como deberíamos. Esto se debe al hecho de que esta es una ciudad donde se vive muy deprisa y tenemos que economizar nuestro tiempo. Los neoyorquinos conocemos las reglas, y no somos muy pacientes con los neoyorquinos que no las respetan, pero estamos orgullosos de nuestra ciudad y nos gusta que disfrutéis de ella cuando la visitáis. Por lo tanto, no os sintáis cohibidos si tenéis que preguntar cualquier cosa a alguien en la calle. Os aseguramos que os echarán una mano siempre que les sea posible.

5. El tesoro escondido de Liberty Island.

Si tenéis pensado ir a visitar a Lady Liberty, no olvidéis llevar escondida una pala… Cuenta la leyenda que el conocido pirata William “Captain” Kidd enterró gran parte de sus tesoros en Bedloe’s Island, hoy conocida como Liberty Island. Hasta tal punto caló la historia, que en 1892, el periódico The New York Times publicó un artículo sobre dos soldados que tras consultar a una pitonisa –y asegurarles que el tesoro se hallaba en la isla – decidieron ir en su busca. No solo encontraron el tan preciado cofre, sino también un fantasma. Tal fue el susto que cayeron inconscientes. Cuando recuperaron el conocimiento, el tesoro y el fantasma habían desaparecido, y ellos terminaron su aventura con un día de arresto en el cuartel.

6. El Empire State Building está encantado.

Las historias de fantasmas en el Empire State se remontan a cuando el apartamento del milloniario, Howard Hughes, situado en la última planta del edificio, fue sellado tras su muerte. Muchos trabajadores del edificio han asegurado ver su fantasma durante la noche. Lo más gracioso de esta historia es que no hay pruebas de que Howard Hughes tuviese aquí un apartamento, pues el Empire State ha sido desde sus comienzos un edificio comercial y no alberga viviendas.

7. El globo gigante de King Kong que se instaló en el Empire State Building por el 50 aniversario de la película, fue mordisqueado por un ratón hasta que se desinfló.

Esta historia fue tan comentada en varios medios, que incluso nosotros nos la creímos y la publicamos en nuestra web hace años como curiosidad. El prestigioso periódico The New York Times tuvo la amabilidad de corregirnos cuando nos nombraron en su lista de guías extranjeras, diciendo que “la parte del ratón no es cierta, pero es una buena historia”. Años más tarde, aún seguimos conservando esta historia en nuestra web como recuerdo. ¡No todos los días te nombran en el mejor periódico del mundo! Ahora, podemos decir que somos parte de la leyenda de esta ciudad…

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