El sueño eterno de Downtown

Escrito por vivenuevayork. Archivado en Arquitectura, Blog

9 años, 3 meses, 15 días y 2.752 muertos parecen no haber sido suficientes para que el World Trade Center resurja majestuoso de sus cenizas. Año tras año se repiten incesantemente las ceremonias de conmemoración del fatídico día en que las torres gemelas desaparecieron del horizonte de Manhattan, arrebatando en pocos minutos la vida de miles de personas (muertas y vivas), que nunca se recuperarán de la tragedia que se llevó consigo a sus seres queridos…pero ¿qué es lo que impide que después de tanto tiempo muchos neoyorquinos aún tengan que afrontar diariamente el hueco que les impide olvidar esta catástrofe? Los motivos son varios.

Seis semanas antes de que los aviones se estrellaran contra el emblema más significativo de Nueva York, el promotor Larry Silverstein firmó un contrato de arrendamiento de 99 años de duración sobre los terrenos de World Trade Center, a su vez propiedad de la agencia gubernamental Port Authority of New York and New Jersey (propietaria de los túneles, puentes y aeropuertos de la ciudad). Poco imaginaba este neoyorquino de 79 años, que su dicha sería tan breve y su desilusión tan duradera.

Fue entonces cuando, sin ni siquiera sospecharlo, comenzó su peor pesadilla. Las largas disputas con las compañías aseguradoras no llegaron a buen fin hasta 2004, cuando una sentencia del juzgado las condenó al pago de una indemnización por un total de $4.577 millones; dinero que, a día de hoy, se está usando íntegramente para la reconstrucción de la zona.

A este obstáculo hay que sumar la complicada burocracia a la que Silvertein tuvo que hacer frente, ya que no conseguía llegar a un acuerdo con Port Authority en cuanto a los derechos que le asistían para la reconstrucción de la zona. Disputas que, una vez más, terminaron en los juzgados. Todo esto, junto con la crisis económica y la falta de fondos para su reconstrucción, son razones de peso para que este inversor inmobiliario se considere según sus propias palabras: “la persona más frustrada del mundo”.

Ya en 2003 se desveló el diseño del nuevo complejo (que incluía la famosa Freedom Tower), e incluso se llegó poner “temporalmente” la piedra angular en la ceremonia de inauguración de las obras en 2004. Pero todo fue en vano. La policía de Nueva York insistió en el hecho de que la estructura de la torre era susceptible de un ataque con explosivos, e insistió en que debía ser construida sobre un pedestal de cemento que la protegiese contra posibles agresiones. Como consecuencia, las obras se pararon durante un año y el rascacielos tuvo que ser remodelado. Fue entonces cuando Port Authority decidió cambiar el nombre de Freedom Tower por el de 1 World Trade Center.

Afortunadamente, y tras varios años de remodelaciones, ajustes de presupuestos millonarios, luchas de egos, incompetencias políticas y cambios de arquitectos y directores ejecutivos del complejo (van cuatro hasta la fecha), parece que ya podemos ver avances de lo que será el nuevo World Trade Center.

El nuevo complejo constará de seis rascacielos (1 WTC, 2 WTC, 3WTC, 4 WTC, 5 WTC, 7 WTC), el National September 11 Memorial & Museum, una estación de trenes (World Trade Center Transportation Hub), un área comercial con tiendas y restaurantes, y un Centro de Artes escénicas (Performing Arts Center). Todos ellos contarán con la incorporación de los más altos estándares de diseño sostenible y los más novedosos sistemas de seguridad.

Los arquitectos de renombre mundial que participarán en el complejo son Santiago Calatrava (Transportation Hub), David Childs (1WTC y 7 WTC), Norman Foster (2 WTC), Richard Rogers (3WTC), Fumihiko Maki (4 WTC) y Kohn Pedersen Fox Associates (5 WTC). A día de hoy tan solo se encuentra acabada la torre 7WTC, inaugurada en mayo de 2006. Se espera que el Memorial & Museum se inaugure el próximo año, para el décimo aniversario, y el 1 WTC a finales de 2013. Para el resto aún no hay fechas.

Uno de los diseños más aclamados del proyecto ha sido el del intercambiador de Santiago Calatrava. Inspirado en un ave con las alas abiertas, funciona como una especie de símbolo y monumento a la libertad. Sus materiales serán el acero y el cristal, y las alas están diseñadas de forma que se puedan abrir y proveer las instalaciones de ventilación natural. Será, asimismo, una puerta de bienvenida para aquellos que lleguen a Nueva York por primera vez en tren.

Pasará mucho tiempo antes de que veamos este gran hueco completamente cubierto. Y aún así, estamos seguros de que, para miles de neoyorquinos, la belleza creada por los mejores arquitectos del mundo nunca podrá resarcirles del dolor de sus recuerdos; pero, al menos, cuando miren hacia el horizonte de Manhattan, ya no tendrán la presencia contundente e inexorable de un gran vacío.

Proyecto del PATH de Santiago Calatrava en World Trade Center

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